Trescientas piezas azules sin colocar y la caja de vuelta al armario a las dos noches: así acaba más de un primer puzzle de adulto. La imagen se eligió con el corazón, casi siempre una puesta de sol sobre el mar o una montaña con medio cielo azul. Casi nunca es falta de maña. Esa imagen pide una práctica que todavía no tienes, y es lo primero que hay que tener en cuenta al comprar puzzles para adultos.
Esto es para quien nunca ha hecho un puzzle en serio, y también para quien hizo muchos de pequeño y quiere volver ahora. El primer puzzle tiene un único objetivo: terminarlo.
¿500 o 1000 piezas para el primer puzzle de adulto?
Depende más del tiempo que tienes por la noche que de la habilidad. Las fichas de producto de la tienda calculan alrededor de una hora por cada 125 piezas. Un puzzle de 500 piezas ronda las cuatro horas; uno de 1000, las ocho. Con una hora por noche, un 500 se termina en una semana. Un 1000 lleva dos, y es en la segunda semana cuando mucha gente se desanima.
El espacio también cuenta. Un 500 de Educa mide 48 x 34 cm terminado y cabe en un extremo de la mesa del salón. Un 1000 de la misma marca mide unos 68 x 48 cm, y a eso súmale la zona para extender las piezas sueltas: en la práctica, ocupa la mesa entera durante días.
Si vuelves a los puzzles después de muchos años, un aviso: la memoria engaña. Los puzzles de la infancia tenían cien o doscientas piezas grandes. En un 1000 de adulto, cada pieza mide algo menos de 2 cm de lado.
Nuestro consejo: si nunca has hecho ninguno, empieza por los puzzles de hasta 500 piezas. Si hacías puzzles de pequeño y te gustaban, puedes ir directamente a un 1000, siempre que la imagen ayude. La imagen cuenta más que el número de piezas.
Imágenes que perdonan los errores de principiante
Una buena imagen para empezar tiene zonas bien separadas: colores distintos, objetos con contorno, letras, ventanas, cosas que se reconocen en una pieza suelta. Cuando coges una pieza y puedes decir "esto es un trozo del farolillo rojo", el puzzle avanza. Cuando todas parecen iguales, se para.
Ilustraciones llenas de cosas
Son las más agradecidas para empezar. La Heladería de Educa, de 500 piezas, está cargada de color y de detalle, y cada zona casi se cierra sola. La Casa de las Hadas, de la misma serie y del mismo tamaño, va bien si prefieres un tema de fantasía.
En 1000 piezas, el Sushi Kawaii de Educa es de los que más recomendamos a principiantes: una barra de sushi con mostrador de madera, farolillos rojos y decenas de platos dibujados con caras sonrientes. Muchos elementos pequeños y todos distintos, que es justo lo que ayuda.
Si creciste en los ochenta, el In the 80's de Happily es un puzzle en el que reconocer cada objeto de la década es la mitad de la gracia.
Ciudades y fachadas
Las fachadas son amigas de quien empieza, porque cada ventana es una referencia. Paseo en barco por Ámsterdam tiene casas estrechas de colores distintos, puentes y bicicletas; el agua se deja para el final y, como refleja las casas, también da pistas. En la Fachada Amarilla de Olivo, las ventanas de guillotina, los balcones de hierro y las macetas hacen de mapa.
Si prefieres quedarte en 500 piezas, el New York de Clementoni mide 49 x 36 cm y tiene edificios de sobra para no quedarte nunca sin un sitio por donde empezar.
Lo que conviene dejar para el segundo o el tercero
Hay puzzles excelentes que no son para estrenarse. Collages de Viaje es una mesa cubierta de billetes, postales y sellos, sin punto focal, y la propia Educa lo clasifica como nivel experto. La Noche Estrellada Miniature mete 1000 piezas en 46 x 30 cm, con piezas diminutas. Guárdalos en la lista para cuando el primero esté enmarcado.
De momento, huye también de cielos limpios, mares lisos, nieve y campos de un solo color. Son los sitios donde un principiante pasa una hora sin colocar nada.
Toda la oferta para esta edad está en los puzzles de adulto, y si ya te has decidido por las 1000 piezas, hay más donde elegir en los puzzles de hasta 1000 piezas.
La primera noche en la mesa
Hace falta poco: una mesa donde el puzzle pueda quedarse unos días, buena luz desde arriba y unas cuantas tapas o platos para separar piezas. Si es la misma mesa en la que comes, el tapete para puzzles de Clementoni (105 x 78 cm) te deja enrollar el trabajo a medias y guardarlo sin deshacer nada.
- Pon todas las piezas con la imagen hacia arriba. Lleva un rato, pero ahorra tiempo después.
- Separa las piezas del borde y cierra primero el marco. Te da el tamaño real del puzzle y tranquiliza.
- Agrupa el resto por color o por objeto, cada grupo en su plato.
- Empieza por la zona más fácil de la imagen, aunque esté en el centro.
- Para cuando dejes de encontrar piezas. Al día siguiente, con otros ojos, encajarán tres seguidas.
Tienes más trucos así en nuestro artículo de técnicas para hacer puzzles con más facilidad.
Cuando termines, apunta cuántas noches te ha llevado. Si un 500 quedó hecho en menos de una semana, el siguiente paso es un 1000 con una imagen del mismo tipo, y no un cielo azul.






